
Judith en Vikings: la princesa, la reina y el poema
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Detrás de la búsqueda judith viking se esconden tres mujeres distintas, y casi nadie se toma la molestia de separarlas. Está la princesa de Northumbria de la serie Vikings, aquella a la que cortan una oreja delante de la corte. Está una reina de Wessex que existió de verdad en el siglo noveno. Y está la heroína de un poema, copiado en el manuscrito más célebre de la literatura anglosajona.
Las páginas que tratan el tema eligen una de ellas, casi siempre la primera, y dejan las otras dos de lado. Uno se marcha con un resumen de episodios, sin saber qué inventó la serie ni qué dice realmente la historia.
Esta guía separa las tres Judith que la búsqueda confunde. Encontrará el recorrido completo del personaje y la cronología fechada de la reina que lo inspiró. También encontrará un error de la serie que nadie señala y el vínculo inesperado entre este nombre y el lobo de los campos de batalla nórdicos.
Lo esencial
- Judith es un personaje recurrente de las temporadas 2 a 5, interpretado primero por Sarah Greene y después por Jennie Jacques.
- Es la hija del rey Aelle de Northumbria y la esposa de Aethelwulf, hijo del rey Ecberto de Wessex.
- Muere de cáncer en la temporada 5, después de envenenar a su propio hijo Aethelred.
- Sí existió una reina Judith real: Judith de Flandes, hija de Carlos el Calvo, coronada reina de Wessex en 856 con unos 12 años.
- La serie se equivoca en un punto de peso: la Judith real era la madrastra de Alfredo el Grande, no su madre.
Quién es Judith en la serie Vikings
Judith es la princesa de Northumbria convertida en reina de Wessex, hija del rey Aelle y esposa del príncipe Aethelwulf. Así que la respuesta a la duda más frecuente es sí: es efectivamente la hija de Aelle, ese rey northumbrio al que Ragnar Lothbrok persigue con una venganza tenaz, y de la reina Ealhswith.
Su entrada en el relato cabe en una sola cláusula de un tratado. Aelle y Ecberto, rey de Wessex, buscan una alianza contra las incursiones nórdicas, y esa alianza se sella con un matrimonio: el de Judith con Aethelwulf, el hijo de Ecberto. Aparece por primera vez en la temporada 2, en el episodio 7 titulado Blood Eagle.
Nada en ese punto de partida deja adivinar en qué va a convertirse. La serie la presenta como una joven piadosa, culta y curiosa, muy lejos de las guerreras de Kattegat. Esa curiosidad es justamente lo que va a perderla y luego a salvarla. Ese imaginario de corte nórdica y anglosajona, hecho de metal oscuro y símbolos llevados encima, atraviesa buena parte de nuestras joyas de lobo.
Quién interpreta a Judith en Vikings
Dos actrices se suceden en el papel, lo que explica la confusión de algunos espectadores. Sarah Greene encarna a Judith durante la temporada 2, desde su episodio de aparición. El papel lo retoma después Jennie Jacques, que lo sostiene desde la temporada 3 hasta el final de la temporada 5, unos cuarenta episodios. Es esta segunda interpretación, la más larga, la que el público asocia al personaje.
El recorrido de Judith, de princesa de Northumbria a reina de Wessex
El recorrido de Judith se resume en cuatro vuelcos, y cada uno la vuelve algo menos dócil que el anterior. La serie no cuenta un ascenso planificado sino una serie de puertas forzadas.
- La esposa de alianza: casada con Aethelwulf para unir Northumbria y Wessex, da a luz a un primer hijo, Aethelred, un año después de la boda.
- El despertar intelectual: su fascinación por el monje Athelstan, que ha vivido entre los nórdicos y cree a la vez en Dios y en Odín, abre una brecha en su mundo cerrado. El rey Ecberto, por su parte, alienta su educación política.
- La madre de dos herederos: de su relación con Athelstan nace un segundo hijo, bautizado Alfred, el futuro Alfredo el Grande de la serie.
- La mujer de poder: en las últimas temporadas Judith ya no padece la corte, la maneja, hasta tomar decisiones que nadie a su alrededor se atreve a tomar.
Ese vuelco de la piedad al cálculo político es el verdadero tema del personaje. La serie nunca lo juzga del todo, y eso es lo que hace a Judith tan difícil de clasificar.
Por qué le cortan la oreja a Judith en la serie
A Judith le cortan la oreja como castigo público por su adulterio, tras el nacimiento de Alfred. La escena es una de las más duras de la serie y una de las más buscadas.
El desarrollo es el siguiente. De vuelta de una campaña, Aethelwulf descubre que su mujer está embarazada de otro. Judith se niega a nombrar al padre. Declarada culpable de adulterio, se la condena a la mutilación de la nariz y las orejas, una sentencia infamante destinada a marcarla de por vida. El suplicio empieza por una oreja. Incapaz de soportarlo, acaba pronunciando el nombre de Athelstan.
Ese nombre es lo que la salva. El rey Ecberto, que tiene a Athelstan por un hombre santo, declara que el niño es un don de Dios y hace interrumpir la sentencia. Judith conservará su cicatriz, pero también una posición reforzada en la corte.
En el fondo, la serie no delira del todo: los códigos legales anglosajones sí preveían penas corporales infamantes contra las mujeres declaradas culpables de adulterio. La puesta en escena, en cambio, pertenece por entero a los guionistas.
Cuándo y cómo muere Judith en Vikings
Judith muere de cáncer en la temporada 5, poco después de envenenar a su propio hijo Aethelred. Es la respuesta a la pregunta más repetida sobre el personaje, y cabe en dos gestos.
El primero es un asesinato. Convencida de que Aethelred nunca dejará de conspirar contra su hermanastro Alfred, entonces enfermo y frágil en el trono, Judith vierte el veneno en su copa durante una cena. Lo sostiene en brazos mientras agoniza. Después reivindica su acto ante Alfred, en el episodio 17, The Most Terrible Thing, con un argumento gélido: no se conserva el poder sin hacer cosas terribles.
El segundo es una confesión. Judith le revela a Lagertha que tiene un bulto en el pecho y que está condenada. Se apaga en su cama en el episodio 19, What Happens in the Cave, rodeada de Alfred, Lagertha y Elsewith. La serie le concede una muerte serena, algo que, visto su recorrido, se parece a una toma de posición de los guionistas.
Por qué Judith divide tanto a los espectadores
Judith es uno de los personajes más discutidos de la serie, y ambos bandos tienen argumentos sólidos. Los foros de fans le dedican tantos hilos hostiles como defensas.
Lo que más se le reprocha:
- Un oportunismo constante, que le hace cambiar de alianza en cuanto sopla otro viento.
- Una traición directa a Athelstan y después a Aethelwulf.
- El envenenamiento de su propio hijo, que muchos juzgan imperdonable sea cual sea el motivo.
Lo que ven sus defensores:
- Una mujer sin ningún poder legal en una corte enteramente masculina, que solo dispone de influencia.
- Un personaje que paga el precio real del poder, allí donde los hombres de la serie matan sin que nadie se inmute.
- Una trayectoria coherente de principio a fin, de la joven mutilada a la reina que decide sola.
A usted le toca decidir. La serie, desde luego, se guarda mucho de hacerlo.
Judith de Flandes, la reina bien real detrás del personaje
Sí, una reina Judith existió de verdad, pero no era anglosajona: era franca. Se llama Judith de Flandes, y su vida es más novelesca que la del personaje.
Esta es su cronología, tal como la dan las fuentes:
- Nacida hacia 843, hija de Carlos el Calvo, rey de Francia occidental, y bisnieta de Carlomagno.
- Casada con Aethelwulf, rey de Wessex, el 1 de octubre de 856, en el palacio real de Verberie-sur-Oise. Tiene entonces unos 12 años.
- La ceremonia la dirige Hincmaro, arzobispo de Reims, que le coloca una diadema en la cabeza. Aethelwulf le confiere el título de reina, cuando la costumbre de Wessex prohibía a la esposa del rey llevar ese título y sentarse en el trono. Es una anomalía institucional de primer orden para la época.
- Viuda el 13 de enero de 858, se casa con Aethelbald, el propio hijo de su marido difunto, es decir su hijastro.
- Viuda de nuevo el 20 de diciembre de 860, sin hijos de ninguno de sus dos maridos.
- Devuelta a Francia y recluida en el monasterio de Senlis, se marcha en la primavera de 862 con Balduino Brazo de Hierro. Su matrimonio se regulariza en 863 tras la intervención del papa, y Balduino recibe Flandes.
Dos matrimonios reales antes de los veinte años, una fuga y, al final, la fundación de una dinastía condal. El personaje de la serie parece casi prudente al lado.
Lo que la serie inventó y lo que conservó
La serie conserva el esqueleto y rehace por completo la carne. La tabla siguiente separa, para la Judith de la pantalla, lo que viene de las fuentes de lo que viene de los guionistas.
| Elemento | En la serie | En la historia | Veredicto |
|---|---|---|---|
| Origen de Judith | Princesa de Northumbria, hija del rey Aelle | Princesa franca, hija de Carlos el Calvo | Inventado |
| Madre de Alfredo el Grande | Sí, de su relación con Athelstan | No, Alfredo nació en 849 de Aethelwulf y de Osburh | Inventado |
| Título de reina | Reina de Wessex | Coronada reina en 856, contra la costumbre local | Fiel |
| Matrimonio con el hijo del marido | Ausente | Se casa con Aethelbald, hijo de Aethelwulf, en 858 | Descartado |
| Castigo de la oreja | Mutilación pública por adulterio | Penas corporales atestiguadas en las leyes anglosajonas | Verosímil |
| Destino final | Muere de cáncer en la temporada 5 | Huye a Francia, se casa con Balduino, funda Flandes | Inventado |
Hay un punto que merece subrayarse, porque ninguna página divulgativa lo señala. Alfredo el Grande nació en 849, de Aethelwulf y de su primera esposa Osburh. La Judith histórica, nacida hacia 843, no se casa con Aethelwulf hasta 856. Era por tanto la madrastra de Alfredo, con apenas seis años de diferencia entre ambos. Convertirla en su madre es cronológicamente imposible.
Judith, el lobo y el manuscrito de Beowulf
Existe una tercera Judith, y es ella la que une este nombre al lobo. Nos ha llegado un poema en inglés antiguo titulado Judith, y su lugar de conservación basta para medir su importancia.
Ese poema está copiado en el Nowell Codex, el manuscrito que contiene Beowulf. Judith sigue inmediatamente al gran poema heroico, de la mano del mismo escriba, en una copia fechada hacia 975 a 1025. El texto está incompleto: el manuscrito sufrió el incendio de la biblioteca Cotton, en 1731, y una parte del poema ha desaparecido.
Lo que queda contiene una escena de batalla, y esa escena convoca una figura central de la poesía anglosajona: las bestias de batalla. Tres animales anuncian la carnicería y la siguen para alimentarse. El lobo, el cuervo y el águila. En Judith aparecen en los versos 204 a 212 y de nuevo en los versos 292 a 296. El lobo flaco se regocija en el bosque antes de que corra la sangre.
No es una coincidencia aislada. El mismo trío recorre otros ocho poemas en inglés antiguo, entre ellos Beowulf y La batalla de Maldon. Y hace eco, al otro lado del mar del Norte, a los lobos de la mitología nórdica. Allí están Geri y Freki, los dos compañeros de Odín que comen en su mesa, y Fenrir, el lobo encadenado cuyas fauces se abrirán en el Ragnarök. En esos textos el lobo nunca es un simple decorado. Es el testigo que sabe, antes que los hombres, que la batalla tendrá lugar. Esa presencia es la que se encuentra en nuestros colgantes de lobo y en nuestra decoración de lobo.
Llevar el imaginario nórdico a diario
La estética de la serie se apoya en tres cosas: la materia, la sobriedad y el símbolo. Así se traslada sin caer en el disfraz.
- Elija metales oscuros o envejecidos antes que brillantes: el latón patinado y el acero ennegrecido llevan mejor este vocabulario que el oro pulido.
- Prefiera una sola pieza fuerte a un montón de accesorios. Un anillo de lobo marcado basta para dar el tono.
- Evite los estampados parlanchines. Un motivo animal funciona cuando se mantiene gráfico, como en nuestras camisetas de lobo.
- Compruebe la coherencia de los tonos: este registro vive en los grises, los marrones, los verdes profundos y el negro, nunca en los colores vivos.
- Quédese con un símbolo que le diga algo antes que con uno decorativo. Un lobo, un cuervo, una runa: el sentido cuenta más que la cantidad.
Preguntas frecuentes sobre Judith, la serie y la historia
Las cinco preguntas más repetidas sobre Judith tratan de su identidad, su muerte, su existencia real, su filiación con el rey Aelle y su lugar entre los demás personajes. Estas son las respuestas breves.
Quién es Judith en Vikings
Judith es la princesa de Northumbria, hija del rey Aelle y de la reina Ealhswith, casada con el príncipe Aethelwulf de Wessex para sellar una alianza entre los dos reinos. Aparece en la temporada 2 y se convierte en reina de Wessex. Es la madre de Aethelred y de Alfred, el futuro Alfredo el Grande de la serie.
Judith muere en Vikings
Sí. Judith muere en la temporada 5, de cáncer, después de confiarle a Lagertha que tiene un bulto en el pecho. Se apaga en su cama, rodeada de Alfred, Lagertha y Elsewith. Su muerte llega poco después del envenenamiento de su hijo Aethelred, que ella reivindica ante Alfred.
Quién era la reina Judith vikinga
La reina Judith histórica es Judith de Flandes, nacida hacia 843, hija de Carlos el Calvo. Se casa con Aethelwulf, rey de Wessex, el 1 de octubre de 856 en Verberie, y recibe el título de reina contra la costumbre local. Viuda dos veces, se casa después con Balduino Brazo de Hierro y da origen al linaje de los condes de Flandes.
Judith es la hija de Aelle
Sí, en la serie. Judith se presenta como la hija del rey Aelle de Northumbria, el adversario encarnizado de Ragnar Lothbrok, y de la reina Ealhswith. Esa filiación es una invención de los guionistas: la Judith histórica era la hija del rey franco Carlos el Calvo, sin ningún vínculo con Northumbria.
Quién es la mujer de Ivar en Vikings
La mujer de Ivar el Deshuesado en la serie es Freydis, con quien se casa en Kattegat y a la que eleva al rango de reina. No tiene ningún vínculo con Judith, que pertenece al bando anglosajón del relato y nunca coincide con Ivar en una trama común.




